Donde está la información está la fuente

Decía el escritor y periodista Vicente Leñero, “El periodismo no está llamado para resolver crisis, está llamado a decirlas”. Tomando en cuenta que la práctica de esta actividad, durante muchos años ha sido catalogada  por unos como la encarnación de la justicia, mientras que otros, la tildan de agacharse al poder -principalmente gubernamental- y estar del lado de los intereses económicos y políticos, es un tema polémico.

Sin embargo, en esta ocasión no hablaremos de eso que sin duda, tiene muchos puntos de debate. A través de la última década, he aprendido que no todo está en los libros o que los planes de estudio contemplaron en la universidad. Cosas que a pesar de tener más de un manual de periodismo entre la metodología asignada, te las vas aprendiendo por el quehacer diario de la escritura, aunque es fundamental echarles una leída.

A pesar de que se habla de una serie de géneros periodísticos, tan importantes -y tan complejos de hacer- unos como otros, la nota periodística la podríamos catalogar como el elementos más utilizado por los medios de comunicación en cualquiera de sus plataformas, llámese televisión, radio, Internet, periódicos y demás publicaciones.

Como un pequeño preámbulo, mencionaré que los géneros periodísticos -háblese de la nota informativa, la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo, la columna y la editorial- se suelen dividir en: informativos, opinativos e híbridos, aunque en muchos lados suelen sólo aceptar los dos primeros elementos.

Diremos entonces que la nota informativa o noticia, pertenece al primero. Es un género informativo.

¿Cómo encuentro entonces la información?

Una nota periodística comienza en la calle. Ahí en donde pocos la pueden ver o notar (valga la redundancia). Muy lejos de las redacciones, literalmente hablando, claro. El propio Vicente Leñero -en su manual de periodismo que hizo junto con Carlos Marín- aseguraba que es la nota, la piedra fundamental de la actividad periodística. De ella se pueden desprender el resto de los géneros de los que hablábamos con anterioridad.

En lo que tiene que ver con la objetividad, muchos autores, incluido Leñero, dicen que el periodismo jamás será cien por ciento objetivo. Cómo podría ser objetivo si al momento de que un reportero comenzará a escribir su información, dejará parte de esa información fuera de la nota o tomará únicamente una parte de la entrevista que le interesa o que le solicitaron en la redacción.

Así como la Noticia es la piedra angular del periodismo, podríamos decir que la información es el alma de la nota. Sería absurdo pensar que sin información, armaremos una noticia digna de publicarse. Aunque eso no ha sido un obstáculo para que algunos reporteros se “inventen” exclusivas y las publiquen en importantes medios de comunicación.

Tal es el caso del norteamericano Stephen Glass, quien inventó una serie de artículos para la revista The New Republic y fue despedido después de que se conoció la verdad. O el caso de Janet Cook, quien devolvió su Premio Pulitzer -máximo galardón al trabajo periodístico en Estados Unidos- tras aceptar haber inventado la historia con la que ganó ese reconocimiento e incluso fue publicado en The Washington Post.

La Noticia comienza con la información que se tiene en la mano. La que se puede confirmar con fuentes oficiales o confiables. Es bien conocido que la llamada “declaracionitis” ha mermado el trabajo de investigación en muchos medios de comunicación, que le apuestan más a la reacción de los actores políticos ante un suceso específico, que al trabajo de buscar, recabar, conformar y escribir un reportaje de investigación.

Entonces, la nota informativa comienza con la búsqueda de la información, donde quiera que ésta se encuentre. Ya sea a través de una queja ciudadana, un informante o una entrevista; la información tiene que surgir de una constante sesión de cuestionamientos que traten de satisfacer la necesidad de saber de quién pregunta.

Y digo, traten, porque nos encontraremos muchas veces que el entrevistado no tiene el dato en ese momento o no quiere hablar del tema del que ha sido cuestionado y dará una negativa a hablar sobre el tema. Insistir ante una negativa de respuesta es positivo, en tanto quién pregunte sepa reconocer que el entrevistado no hablará por nada del mundo. Ante este escenario, es mejor describir en la nota que fulano de tal evadió la pregunta o no quiso hablar de dicho tema, que sacar de sus casillas a quien estamos entrevistando y recibir algo más que una negativa.

La información puede llegar de cualquier lado, desde un líder sindical, un funcionario público, un miembro del Poder Judicial, tu vecino o tu familia. Nunca hay que pasar por alto cualquier información que pudiera surgir en el trabajo diario y que pareciera relevante, aunque siempre se tiene que verificar lo que se escuchó. Se le llama “bomberazo” a aquella información que de repente surge y parece relevante pero que no al final no es nada.

Todo se reduce a la fuente…

Las fuentes, son el principal punto de partida para obtener cualquier dato. Es así que podemos encontrar la fuente policiaca, la de la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión, los ayuntamientos, Gobierno del Estado, iniciativa privada, religiosa, etcétera. En una frase, la fuente es quién emite la información acerca de algún tema en particular. A quien debemos acudir siempre que se requiera un dato oficial.

Pero cuidado, un dato oficial no lo brinda cualquier persona que trabaja en alguno de esos lugares. Un empleado de un municipio, por ejemplo, puede ayudarnos a corroborar un dato, pero su información no es oficial, pudiera ser extraoficial, pero no oficial. Si al respecto, sale un funcionario y acredita la información, ya es otra cosa. También puede darse que los funcionarios o actores políticos -sin descartar deportistas, artistas, académicos y demás- nos ayuden con cierta información, pero prefieran quedar en el anonimato.

En una ocasión, se filtró información a un medio de comunicación acerca de supuestos problemas internos en el equipo de fútbol Gallos Blancos de Querétaro, que comandaba en aquel entonces José Saturnino Cardozo; al ser cuestionado sobre el asunto, el exjugador de Toluca F.C. no sólo se alteró sino exigió al reportero dar a conocer quién le había dado esa información, pues negó dicha situación. Obviamente, nunca se supo quién había hecho esa declaración al periodista, por lo que si hubo o no problemas entre jugadores y director técnico quedó al interior del equipo.

En su opinión, el periodista Alejandro Almazán, entrevistado por clasesdeperiodismo.com dijo que para que un aspirante a reportero comience a escribir historias, tiene que pasar por dos fuentes: la deportiva y la policiaca. La primera, porque es una actividad llena de imágenes y la segunda, porque está llena de pasión. Ambos complementos para escribir un texto periodístico que llame la atención.

El tres veces ganador del Premio Nacional de Periodismo y el Premio Gabriel García Márquez en la categoría de crónicas y reportaje, señaló respecto a las fuentes que, en su experiencia personal como investigador, trata de que confíen en él pues en el ejercicio periodístico, esa persona te puede ayudar a contactar a otra por algún tema diferente que requiera después. No “jugarles chueco”, dice.

Comenzar a escribir, pero con los pelos de la burra en la mano…

Antes de comenzar a escribir una nota, debemos saber que toda la información que requerimos para hacerla, está en nuestras manos. Los números, los nombres de los declarantes, las fechas, las cantidades de inversión y todo eso que nos apoyará, es correcta. No hay mayor impotencia que enterarse de que un artículo o una noticia se han publicado con un error. A pesar de que un “error de dedo” -llámese así a poner una letra de más o una letra que no iba en un lugar determinado por la prisa de escribir- pueda no ser igual a un error por desinformación o ignorancia ortográfica, sigue siendo un error y como tal tiene que asumirse.

Es común que nombres propios o apellidos como Karla o Carla, Basaldúa o Bazaldúa, Cristian o Christian, Martha o Marta, Myriam o Miriam, Javier o Xavier, Montellano, Landaverde, entre muchos otros tengan que verificarse aun cuando el reportero haya buscado en Google en caso de no tener a la mano a alguien que pueda orientarlos. Esta regla también se aplica para nombres en idiomas diferentes o lugares.

En un evento relacionado con la comunidad indígena en Querétaro, una funcionaria  federal se refirió al municipio de Peñamiller como “Peñamiler”, en referencia a que en inglés, en Miller -apellido y marca de una cerveza- la “LL” se pronuncia como “L” y tal vez por eso intuyó, que el municipio queretano obedecía la misma regla.

En ocasiones, tampoco es bueno confiarse en los datos que dan los funcionarios o los declarantes, a menos que tengan algún documento que lo apoye en la información. Suele pasar que durante una entrevista “banquetera”, es decir, esas que se hacen sin previa concertación afuera de una oficina o después de un evento, los entrevistados no tienen las cifras exactas y por la inmediatez de los cuestionamientos, los cálculos que hacen no suelen ser los correctos.

Identificar cuál es la “nota” en una entrevista es como un oasis. A simple vista pareciera que el tema de moda, aquel por el cual todos preguntan es el “bueno”. Muchas veces, así es; pero en otras muchas no. Lo que buscan en las redacciones son las reacciones a determinados temas de interés general: el aumento del precio del litro de gasolina; la repercusión en diferentes sectores del gasolinazo, la captura de un delincuente y así por el estilo.

Sin embargo, entre tanta vorágine de información, puede que en una entrevista de 30 minutos -que suelen suceder- haya algún elemento o información que sea nueva o desconocida hasta ese momento. Escuchar con atención y anotar, son la clave para no perder la “nota”.

Por nada del mundo, alguien que aspire a ser un reportero profesional, debe preguntar al final de la entrevista: ¿Cuál es la nota? Esto sólo demuestra que la información del reportero es limitada en el tema qué se trató o bien, saber por dónde abordarán el asunto los otros medios, para seguir la corriente.

Hay incluso medios informativos que compiten en saber quién publicó primero la información, como si hacerlo un minuto antes que el otro demostrara quién publicará la mejor. En esta carrera por ser el primero, muchos errores pueden colarse, por lo que de trabajar bajo esa presión también se requiere de un gran tino y experiencia del periodista.

-¿Una nota?

-sí, por favor; pero sin opiniones ni calificativos.

 Así como hay que tener cuidado en la ortografía y el manejo de datos, el aspirante a reportero debe tener cuidado de no escribir opiniones personales suyas en el texto. Pecado mortal. Las opiniones vendrán del entrevistado, pero no de quien escribe. El reportero es un ciudadano y un ser humano y como tal, tiene ideas, opiniones, y puntos de vista, pero no debe llevarlas a su nota.

El objetivo de la nota periodística es informar y punto. La interpretación de la información también tiene que evitarse. Si bien hablábamos que jamás existirá un trabajo periodístico totalmente objetivo, nuestro trabajo es buscar ser lo más neutral posible, estemos de acuerdo o no.

Fuentes:

http://www.clasesdeperiodismo.com/2014/07/08/alejandro-almazan-cuando-se-me-va-el-miedo-es-que-me-pongo-a-teclear/

http://caracteristicas.org/caracteristicas-noticia-periodistica/

Vicente Leñero-Carlos Marín. 1986. Manual de Periodismo. Séptima edición. México. Editorial Grijalbo.

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s